¿Cómo piensan tus alumnos?

Herramienta de diagnóstico de afectividad y estilos de vida

Consideraciones éticas

Sobre la protección de los datos de los jóvenes

El cuestionario es anónimo, auto-cumplimentado y de respuesta on-line. Las respuestas solo pueden ser vistas por los investigadores y nunca por los padres ni los profesores. El joven y su intimidad están totalmente protegidos porque no habrá modo de identificar al alumno que contesta al cuestionario. Toda la información que el alumno proporciona se traspasa a una base de datos que será analizada mediante el empleo de técnicas estadísticas. Se respetarán en todo momento las normas de seguridad y protección de datos. En ningún caso los datos de un colegio específico serán compartidos con terceros, y la base de datos no contendrá el nombre de un colegio determinado. La base de datos que identifique el código de los colegios se custodiará de manera independiente de la base de datos principal y, para mayor seguridad, no estará conectada a la red. En todo el proceso se seguirán la pautas marcadas por el Código para la Práctica de la Investigación Social y de Mercados (ICC/ESOMAR, 2007).

Sobre la posible influencia de algunas preguntas en los jóvenes

Cuando el alumno termina de contestar el cuestionario, visualiza una última pantalla. En ella se le explica que, aunque se le haya preguntado por algunas actividades relacionadas con la salud, las preguntas solo se hacen por necesidades del estudio, y no por eso se espera que las haya realizado

Sobre la participación voluntaria de los alumnos

La participación en el estudio debe ser voluntaria. Los jóvenes serán informados sobre el estudio con al menos dos días de antelación, y se les explicará que la aceptación de rellenar la encuesta supone su consentimiento informado.
Los jóvenes pueden decidir no hacer la encuesta. Además, si el joven no se siente cómodo respondiendo a alguna pregunta concreta, se le explica que puede elegir la opción “No quiero contestar” que se presenta en cada uno de los ítems del cuestionario. Para consultar la información que se presenta a los jóvenes, se puede seguir este enlace.

Sobre la autorización paterna

En este apartado, el equipo de investigación pone a disposición del centro educativo la documentación necesaria para informar a los padres de los alumnos. Asimismo, el equipo investigador ofrece al centro educativo la ayuda necesaria para llevar a cabo el protocolo elegido, por ejemplo, mediante modelos de cartas circulares.

Caben diferentes modos de proceder [2], según el protocolo de actuación y comunicación con los padres que aplique habitualmente cada centro escolar. Cada colegio debe elegir el sistema más adecuado de acuerdo a sus circunstancias particulares. Los investigadores nos inclinamos por los protocolos 1 ó 2 porque, entre otras ventajas, son los más sencillos para los colegios y los más eficaces para obtener una mayor participación.

[2] Ruiz-Canela M, Lopez-del Burgo C, Carlos S, Calatrava M, Beltramo C, Osorio A, et al. Observational research with adolescents: A framework for the management of the parental permission. BMC Medical Ethics 2013;14:2.
Protocolo 1. Se procede sin necesidad de informar a los padres. Autorización implícita.

Se considera que es una actividad formativa propia del currículo escolar que los padres autorizan implícitamente al matricular a sus hijos en el centro escolar. Por ejemplo, se actúa de este modo cuando se imparte a los alumnos una conferencia sobre el tabaco, el alcohol o las drogas.

Protocolo 2. Información sobre la actividad. Autorización implícita.

Se informa a los padres, a través de una circular (en papel o por correo electrónico), de que el centro educativo va a participar en el proyecto y de que se invitará a los alumnos a participar rellenando un cuestionario. También se ofrece a los padres la posibilidad de conocer la estructura del cuestionario (dándoles un enlace donde lo puedan ver). Se considera que se trata de una actividad propia del currículo escolar que los padres autorizan implícitamente al matricular a sus hijos en el centro escolar. Esto sucede, por ejemplo, cuando se les envía a los padres una circular indicándoles los libros de texto necesarios para seguir las clases en el colegio, y que el colegio ha seleccionado sin consulta explícita a los padres. Modelo de Carta “información”.

Protocolo 3. Petición de negativa explícita.

Se informa a los padres, a través de una circular (en papel o por correo electrónico), de que el centro educativo va a participar en el proyecto y de que se invitará a los alumnos a participar rellenando un cuestionario. También se ofrece a los padres la posibilidad de conocer la estructura del cuestionario (dándoles un enlace donde lo puedan ver). Se les pide que si no quieren que sus hijos contesten el cuestionario, lo notifiquen al colegio antes de un determinado plazo. Aquellos padres que no den una negativa explícita se dan por informados y conformes. Este modo de proceder es habitual en centros educativos ante actividades como la matriculación de los alumnos a exámenes de idiomas externos o ante salidas culturales programadas. Modelo de Carta “negativa”.

Protocolo 4. Petición de autorización explícita.

Se informa a los padres, a través de una circular (en papel o por correo electrónico), de que el centro educativo va a participar en el proyecto y de que se invitará a los alumnos a participar rellenando un cuestionario. También se ofrece a los padres la posibilidad de conocer la estructura del cuestionario (dándoles un enlace donde lo puedan ver). Se les pide a los padres autorización explícita para que los hijos puedan responder al cuestionario.
Se suele actuar de este modo, por ejemplo, cuando el Servicio de Atención Primaria cumple el calendario de vacunaciones establecido desplazándose al centro educativo para vacunar a los alumnos. Esta opción presenta el problema de cómo actuar con los padres que no responden a la circular. Modelo de Carta “autorización”